Terapias on-line para personas con TEA en tiempos del COVID-19

¿Es posible continuar con las terapias durante el confinamiento?

Llevamos un mes confinados en nuestras casas con nuestros hijos, tras que cerraran los colegios el pasado 11 de marzo. Junto con la rutina de ir al colegio, atrás quedaron las pocas actividades extraescolares donde los alumn@s con autismo pueden asistir, y cómo no, tambien las terapias de atención temprana y terapias en centros especializados.

Las dos primeras semanas fueron caóticas, intentando como padres y madres poder dar respuesta al cambio de rutinas, explicando a los niñ@s qué era el coronavirus, porqué teníamos que permanecer en casa, haciendo deberes y conciliando el teletrabajo. Unas semanas agobiantes, con más rabietas, situaciones para acostumbrarse a estos cambios, tanto los niños como los adultos.

“La verdad es que Elena me está sorprendiendo muy gratamente. Lleva muy bien tener que estar en casa. Al principio le costó un poco habituarse a la nueva situación, pero con la rutina que le pusimos en su pizarra, le resulta más fácil.”- nos cuenta Lucía, su madre.

Y en el lado de los terapeutas, el cambio también ha sido radical. “Ya no podemos estar realizando las terapias de forma física como hasta ahora, viendo cada día a los niños y a las familias, ahora se trata de participar, los padres ya no pueden mirar desde fuera,  una posición que para muchos puede resultar incómoda.”- asevera Sandra Jorge, una terapeuta ocupacional experta en atender a nin@s con autismo en terapias con enfoque de integración sensorial en el local de la Fundación ConecTEA y en colegios.- “Como profesional, el objetivo sigue siendo el mismo, mejorar la calidad de vida de los niños/as y sus familias.”

Es difícil adaptarse a la nueva forma de trabajo, pero es importante mantener el contacto, llevar un seguimiento y realizar la intervención, simplemente cambiando el punto de vista. Ahora los terapeutas se convierten en acompañantes, tomando un papel secundario en la intervención.

El objetivo es promover la confianza y fortalezas de la familia, respetando sus deseos y decisiones.

Mediante el uso de las tecnologías es posible mantener el contacto entre la familia y el terapeuta, estableciendo previamente qué herramientas se van a usar para ello y junto con la familia definir cuál va a ser el plan de intervención. Las prioridades y necesidades pueden no ser las mismas qué cuando se acudía a la sesión en un local, puesto que la situación ha cambiado y las circunstancias son más complejas.

Igualmente, la intervención no consiste en dar unas pautas generales, o en enviar vídeos para que los padres lo reproduzcan cómo si fuera una sesión, sino que se trata de elaborar un plan individualizado. “No siempre vamos a poder marcar un tiempo o momento concreto de la semana, nosotros vemos a la familia en el mismo momento o a través de vídeos que nos hacen llegar,  para sobre ellos pautar las estrategias.  Conlleva tiempo,  planificación e implicación previa por la parte familiar y terapéutica, hay que tener el espacio y material organizado.” – indica Sandra.

Este tipo de intervención tiene las ventajas de que facilita la participación de la familia, permitiendo  que practiquen en su día a día en el contexto natural y se pueden observar los resultados. No es que este tipo de intervención sea mejor o peor, pero podemos seguir avanzando de esta manera para que los niñ@s puedan mantener e incluso ir mejorando en los objetivos que habían alcanzado .

Es importante tratar de fortalecer las capacidades de los padres, aportar formación y colaboración, apoyándonos en la búsqueda de estrategias para resolver sus necesidades, centrándonos en objetivos funcionales. “Cuanto más cómodos y más fuertes se vean las familias más aumentará la calidad de la participación, eso es lo prioritario, y no el número de sesiones”- afirma Sandra.

Cuanto más cómodas y más fuertes se vean las familias más aumentará la calidad de la participación, eso es lo prioritario, y no el número de sesiones.

En Centro Neo, dirigido por Elena Espinel, han continuado con las sesiones de terapia on line a las familias que han aceptado realizar el cambio casi prácticamente desde el inicio del confinamiento. Desde el punto de vista de las familias, es necesario unos pre-requisitos para pasar a las terapias on line: un compromiso en la participación, saber manejar conductas en los nin@s, y estar dispuest@ a hacer las cosas de una manera diferente.

Además de todo lo anterior, pueden existir barreras tecnológicas: no todas las familias disponen de los recursos necesarios para poder llevarlos a cabo, pues exige disponer de dispositivos electrónicos como ordenadores, tablets y, en algunos casos, impresoras para descargarse los materiales que van a ser realizados durante la sesión.

Los próximos meses van a determinar que las familias sean menos reticentes a hacer terapias on-line en casa, porque el paso del tiempo va a hacer que sea necesario cambiar los prejuicios respecto a poder superar estar barreras, especialmente las que dependen de la participación familiar para llevarlas a cabo.

Y tú, ¿qué opinas sobre las terapias on-line para personas con TEA? ¿Es posible llevarlas a cabo? Si quieres, puedes rellenar nuestra encuesta y participar con tu opinión.

Entra en www.menti.com , introduce el código que aparece más abajo y participa, te daremos la respuesta en unos días.

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