Vuelta a las rutinas conocidas y desconocidas en el TEA

Ya estamos a finales de agosto y en nada acaban las vacaciones de verano. En unos días, volveremos a nuestras rutinas, tanto ya establecidas como nuevas. Tal vez este septiembre comenzaremos una nueva actividad deportiva, o resulta que vamos a empezar a estudiar en un nuevo centro educativo, o se trata de un cambio de etapa, o este año, por circunstancias, los compañeros o los profesores son nuevos y nos tocan afrontar los cambios. O tal vez es una nueva actividad, que comienza en septiembre.

Cuando la rutina es diferente

El enfrentarnos a una situación que no hemos vivido con anterioridad, nos causa ansiedad a cualquier persona, pero es verdad, que si tienes TEA, que haya factores «fuera de control» y que además, no dependen de nosotros, eso puede hacer que la persona tenga una mayor ansiedad. Como factores fuera de control tenemos ejemplos como:

  • No conocer el entorno del sitio donde va a ir.
  • No conocer a los profesores, monitores, etc…
  • No conocer los compañeros.
  • Desconocer la ruta para llegar alli, etc…

En años anteriores hemos hablado de la vuelta al cole, a la actividad, con una serie de consejos para acometer este nuevo cambio, con historias sociales, apoyos visuales y una estructuración de los que va a venir, y siempre aplicamos la misma receta con estos ingredientes indispensables para tener el mejor éxito posible:

  • Diseñar rutinas.
  • Anticipación.
  • Comunicación.
  • Coordinación.
  • Paciencia.

Recomendamos que leas especialmente otra vez los consejos que explicamos tanto para personas con TEA como para sus padres y cuidadores, acerca de cómo afrontar el cambio e ir poco a poco estableciendo los hábitos que se irán luego asentando en rutinas.

Cómo realizar un horario visual

Si hay algo que parece que funciona, es util y reduce la ansiedad en personas con TEA de una manera general son las claves visuales. Un horario visual puede proporcionar estructura y previsibilidad para las personas autistas, lo que puede reducir la ansiedad y mejorar su capacidad para realizar las actividades diarias de manera más independiente. Es una herramienta efectiva para ayudar a los niños autistas a comprender y seguir una rutina diaria. Aquí tienes los pasos para crear uno:

  • Identificar actividades clave: Haz una lista de las actividades diarias que el niño debe realizar, como despertarse, desayunar, ir a la escuela, hacer tareas, jugar y cenar. Estas actividades deben ser específicas y estar en un orden coherente. En el caso de un horario escolar, las asignaturas, periodos de descanso, extraescolares, etc…
  • Seleccionar imágenes o símbolos: Elige imágenes, fotos o símbolos que representen cada actividad. Pueden ser imágenes impresas, dibujos o incluso pictogramas. Asegúrate de que sean claros y fáciles de entender. Muchas veces nos preguntamos si son mejores los pictogramas o las imágenes: pues la respuesta es que depende de cada persona, lo importante es que la imagen usada no cree confusión y por supuesto que refleje fielmente el concepto y significado de lo que se trata de expresar.
  • Crear un tablero o pizarra: Utiliza una pizarra magnética, un tablero de corcho o incluso una hoja de cartón como base para el horario. Divide el tablero en secciones o franjas horarias para representar las partes del día.
  • Colocar las imágenes en orden: Coloca las imágenes o símbolos en el tablero en el orden en que deben realizarse las actividades. Comienza desde la parte superior con la primera actividad de la mañana y continúa hacia abajo a medida que avanza el día.
  • Añadir etiquetas o palabras: Junto a cada imagen, puedes incluir etiquetas o palabras que describan la actividad. Esto ayuda a mejorar la comprensión de la actividad.
  • Uso de velcro o imanes: Si utilizas una pizarra magnética, puedes adherir las imágenes con velcro o imanes para que el niño pueda quitarlas y colocarlas a medida que completan cada actividad.
  • Explicar el horario: Presenta el horario visual a la persona con TEA y explícale cómo funciona. Anímale a participar en la creación del horario si es posible.
  • Seguir la rutina: A medida que avanza el día, ayúdale a seguir el horario visual. A medida que completen cada actividad, pueden mover la imagen correspondiente al lado «Hecho» o «Completado». Puedes usar flechas con velcro, por ejemplo.
  • Recompensas y refuerzos positivos: Utiliza el horario visual como una herramienta para reforzar comportamientos positivos. Puedes incluir recompensas o elogios cuando se siga el horario correctamente.
  • Ser flexible: Aunque es importante mantener una rutina, sé flexible si surgen cambios inesperados. Puedes agregar o quitar actividades según sea necesario y explicar estos cambios previamente cuando surjan. Es necesario cada cierto tiempo prever o planificar pequeños cambios, porque así se puede flexibilizar el comportamiento: es necesario que exista un equilibrio entre la rutina adquirida que no aumente la rigidez de la persona.
  • Revisar y ajustar: De vez en cuando, revisa el horario visual y ajústalo según las necesidades cambiantes.
  • Colocar el horario o agenda en un sitio de uso cotidiano, que se vea bien: por ejemplo, pegado en la nevera de la cocina o en una zona de paso muy frecuente, a una altura adecuada para la persona con TEA. Parece una tontería, pero esto se puede usar para reforzar diariamente el uso como un recordatorio, lo que al final suma para la utilidad de esta herramienta.
Ejemplo de horario escolar realizado para una persona con TEA. Fuente: imagen propia Ana Sanz.

Aquí tenemos un ejemplo de horario. En este caso, aparte de las asignaturas, se incluyen actividades extraescolares se puede observar normas de comportamiento y un registro simple de conducta para disponer de una recompensa el fin de semana. El horario ha ido incluyendo cambios a medida que ha sido necesario. Por ejemplo cuando se plastifica un material, siempre pueden usarse rotuladores de pizarra para ir marcando hitos conseguidos o cambios que luego se pueden borrar.

El horario deberá disponer de la cantidad de información que la persona sea capaz de procesar fácilmente, siendo su diseño más sencillo o más complicado según el caso. El uso de colores, horas, imágenes, puede usarse para reflejar los pequeños hábitos más destacados o importantes.

Ejemplo de horario escolar de un centro educativo para una persona con TEA. Fuente: imagen propia Ana Sanz.

Es importante resaltar que si es posible hacer el diseño del horario con la persona con TEA, lograremos dos cosas muy importantes:

  • Por un lado, mejora la comprensión de la estructuración y la conciencia del tiempo, que es un concepto abstracto, mientras se está realizado la actividad.
  • Que una persona elija el diseño, las imágenes que se usan, el estilo, los colores… pues puede mejorar la motivación y reducir las posibles rigideces y aspectos negativos a las actividades planteadas.

En la página de Arasaac, se pueden encontrar diferentes modelos de horarios y agendas que puedes usar para inspirarte en tu caso:

Agenda visual. Fuente: Arasaac

El poder de los pequeños hábitos

Con estos ejemplos anteriores, lo que se logra tras el uso continuado, generar una base, un hábito para la implantación de las conductas, especialmente las positivas y reducir la ansiedad. Algunas de las ventajas que podemos resaltar de ir incluyendo pequeños hábitos con rutinas visuales de una manera constante son:

  • Facilitan la consistencia: Los pequeños hábitos son más fáciles de mantener a lo largo del tiempo, lo que promueve la consistencia en la acción. En todas las personas, la consistencia es lo que nos da tranquilidad, pero establece las «bases seguras» sobre las que sabemos lo que más probablemente va a pasar o no. Por eso es importante que las rutinas se cumplan generalmente siempre.
  • Crean un progreso constante: Aunque sean pequeños, estos hábitos se suman con el tiempo, generando un progreso constante hacia metas más grandes, lo que indica que puede aumentarse progresivamente la complejidad de la información que recibe la persona con TEA.
  • Generan autoconfianza: El éxito en la realización de pequeños hábitos aumenta la autoconfianza y la sensación de logro personal.
  • Fomentan la autorregulación: Los pequeños hábitos promueven la autorregulación y la autodisciplina, habilidades importantes en la vida cotidiana.

Repite el hábito todos los días en el mismo momento o cuando se active tu recordatorio. La constancia es clave para que el hábito se arraigue en tu vida.

Fundación ConecTEA

Esperamos que estos nuevos cambios, estas rutinas que vuelven o que son nuevas, no os alteren demasiado. Tratar de relajaros en estos primeros días, reducir la ansiedad y mantened las emociones bajo control. Ya no queda nada… !Feliz vuelta!

Estamos #JuntosenelAutismo

Referencias: https://aulaabierta.arasaac.org/

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