Novedades en la relación autismo y microbioma

Durante los últimos años, ha habido un creciente interés en comprender la relación entre el microbioma y el autismo.

Varios estudios han investigado si existe una asociación entre el microbioma y el autismo. Se ha encontrado que los niños con autismo presentan diferencias en la composición de su microbioma en comparación con los niños neurotípicos. Estas diferencias incluyen una menor diversidad de especies microbianas y alteraciones en la abundancia relativa de ciertas bacterias. Pero la historia acaba de dar un acelerón imprevisto, confirmando lo que es ya una evidencia irrefutable. Te lo contamos en este artículo.

Microbiota y microbioma: ¿qué son?

Antes de meternos en materia, es importante conocer algo de terminología. La microbiota y el microbioma son dos términos relacionados pero diferentes que se utilizan para describir el ecosistema microbiano que habita en nuestro cuerpo. Son parabras que se parecen, pero no son lo mismo.

La microbiota se refiere a la comunidad de microorganismos que viven en un determinado ambiente, como el tracto gastrointestinal, la piel, la boca o el tracto respiratorio. Estos microorganismos incluyen bacterias, virus, hongos y otros microorganismos. La microbiota es única para cada persona y puede variar según factores como la edad, la dieta, el estilo de vida y la salud en general.

Por otro lado, el microbioma se refiere al conjunto completo de genes de todos los microorganismos que componen la microbiota. Es decir, el microbioma es el catálogo genético de los microorganismos presentes en un determinado hábitat, como el intestino. El microbioma incluye el ADN de las bacterias, virus y otros microorganismos presentes en el cuerpo.

En resumen, la microbiota se refiere a los microorganismos vivos que habitan en nuestro cuerpo, mientras que el microbioma se refiere a todos los genes presentes en esos microorganismos.

Problemas gastrointestinales en las personas con TEA

En artículos anteriores hablamos sobre temas de salud, y según estudios actuales de metaanálisis se ha llegado a precisar que los problemas gastrointestinales en personas autistas llegan a tener una prevalencia combinada de 48,67%. Este aspecto es muy importante, no es algo anecdótico.

En general se ha observado que las personas con autismo pueden tener una mayor permeabilidad intestinal, lo que puede permitir que las toxinas y los subproductos microbianos ingresen al torrente sanguíneo y afecten el cerebro. Se cree que esto puede contribuir a los síntomas del autismo.

La prevalencia de problemas gastrointestinales en niños con TEA varía desde un reflujo leve hasta síntomas más graves. Los síntomas muestran una tendencia a reaparecer y pueden estar influenciados por una variedad de factores. Las diferencias en la flora intestinal, una alta prevalencia del uso de antibióticos, la respuesta al estrés, dietas específicas y/o prácticas de alimentación recurrentes pueden influir en el problema, que además puede aumentar con la edad de la persona.

Sin embargo, es importante destacar que la relación entre el microbioma y el autismo aún no está completamente comprendida y sigue siendo objeto de investigación. Los estudios han encontrado asociaciones estadísticas entre ciertas características del microbioma y el autismo, pero aún se desconoce si estas diferencias microbianas son una causa directa del trastorno o si son el resultado de otros factores, pero lo que sí es a día de hoy conocido e irrefutable, es que esa relación existe.

Además, se han realizado investigaciones sobre el uso de probióticos y terapias con antibióticos para modular el microbioma y mejorar los síntomas del autismo. Algunos estudios han mostrado resultados prometedores en la reducción de ciertos síntomas del autismo, como la ansiedad y los problemas gastrointestinales, mediante la modulación del microbioma.

Cómo afecta la microbiota al neurodesarrollo

Se ha descubierto que la microbiota tiene una influencia significativa en el neurodesarrollo, es decir, en el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. Existen múltiples vías a través de las cuales la microbiota puede afectar este proceso crucial en el desarrollo de cada persona.

En primer lugar, la microbiota desempeña un papel importante en la regulación del sistema inmunológico, y se sabe que la inflamación crónica o desregulada puede afectar negativamente el neurodesarrollo. La microbiota intestinal ayuda a modular la respuesta inmunológica, manteniendo un equilibrio entre tolerancia y respuesta inflamatoria. Esto es especialmente relevante durante los primeros años de vida, cuando el cerebro está en pleno desarrollo. Un desequilibrio en la microbiota puede llevar a una respuesta inmunológica anómala que puede tener consecuencias en el neurodesarrollo.

En segundo lugar, la microbiota está involucrada en la producción y metabolismo de ciertos compuestos químicos, como los neurotransmisores, que son mensajeros químicos del cerebro. Por ejemplo, se ha demostrado que ciertas bacterias intestinales pueden producir neurotransmisores como la serotonina y el ácido gamma-aminobutírico (GABA), que están implicados en la regulación del estado de ánimo y el comportamiento. Estos compuestos pueden influir en el desarrollo y la función del sistema nervioso.

Además, la microbiota intestinal interactúa con el sistema nervioso a través del eje intestino-cerebro, que implica señales de ida y vuelta entre el intestino y el cerebro a través del sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico. Esta comunicación bidireccional puede afectar la función cerebral y el comportamiento. Alteraciones en la composición y diversidad de la microbiota pueden afectar la señalización a lo largo de este eje, lo que potencialmente puede influir en el neurodesarrollo.

Ultimas investigaciones que aclaran la relación entre el microbioma y el autismo

El vínculo entre el trastorno del espectro autista y el intestino (considerado el «segundo cerebro » del cuerpo) es más evidente que nunca. Un nuevo artículo científico, ha encontrado el vínculo más fuerte hasta ahora entre los microbios intestinales, la inmunidad del huésped, la expresión genética en el sistema nervioso y los patrones dietéticos.

En esta última investigación se originó en la Iniciativa de Investigación del Autismo de la Fundación Simons (SFARI) e involucró un nuevo análisis innovador de docenas de conjuntos de datos publicados anteriormente. Han participado más de cuarenta científicos de diferentes campos: líderes en biología computacional, ingeniería, medicina, autismo y microbioma que provenían de instituciones de América del Norte, América del Sur, Europa y Asia.

Los resultados de califican de sorprendentes. Tras revisar información de múltiples bases de datos se ha logrado desarrollar un algoritmo para identificar vías metabólicas específicas del autismo asociadas con microbios intestinales humanos particulares. Es importante destacar que estas vías también se observaron en otros lugares en personas autistas, desde sus perfiles de expresión génica asociados al cerebro hasta sus dietas. Y otro descubrimiento aún más sorprendente fue descubrir una superposición entre los microbios asociados con el autismo y los identificados en un estudio reciente de trasplante de microbiota fecal a largo plazo dirigido por James Adams y Rosa Krajmalnik-Brown en el Centro de Biodiseño para la Salud a través de Microbiomas de la Universidad Estatal de Arizona.

Los microbiomas del TEA reflejan la mejora del comportamiento después del trasplante de materia fecal

Para probar esto, se volvieron a analizar los datos de un estudio abierto de trasplante de materia fecal (FMT) de 2 años de duración con 18 niños con TEA en 2019. El transplante fecal (término que parece algo muy serio, pero no es un procedimiento complicado en realidad) se hace ingiriendo unas cápsulas que son las que contienen las cepas de microbiota sana. En ese estudio, los niños fueron sometidos a un tratamiento antibiótico de 2 semanas y una limpieza intestinal, seguido de 2 días de tratamiento con FMT en dosis altas y 8 semanas de dosis diarias de mantenimiento de FMT. Basado en una de las escalas de evaluación más comunes para ASD, la Escala de Calificación de Autismo Infantil (CARS), se lograron mejoras significativas después del curso de tratamiento de 10 semanas. 

Dos meses más tarde, las mejoras iniciales se mantuvieron en gran medida y un seguimiento de 2 años mostró signos de mejoría adicional en la mayoría de los participantes. Los resultados son consistentes con un papel potencial del microbioma en la mejora de los síntomas del autismo, pero aún se desconoce cómo se relacionan los cambios subyacentes en la composición del microbioma con los observados en otros estudios.

La mejora de CARS para cada niño con TEA a lo largo del tiempo. Los niños se dividieron en tres grupos: sin TEA, leve/moderado y grave, en función de si su puntuación CARS estaba por debajo de 30, estaba entre 30 y 37 o era superior a 37.  El registro microbiano cambia con el tiempo. La serie se generó calculando los cambios de registro de pliegues entre puntos de tiempo para cada microbio. Los microbios específicos de ASD resaltados en rojo se determinaron en el estudio transversal.   Los cambios en el pliegue del registro microbiano se vuelven a colorear con los géneros resaltados en las comparaciones de citoquinas en los gráficos de Prevotella, Bacteriodes, Bifidobacterium y Desulfovibrio.
Tabla 4. Los FMT tienen efectos duraderos en los microbiomas intestinales del autismo. Fuente: Multi-level analysis of the gut–brain axis shows autism spectrum disorder-associated molecular and microbial profiles.

Los resultados del tratamiento de transplante fecal en personas autistas:

  • La mejora de CARS para cada niño con TEA a lo largo del tiempo. Los niños se dividieron en tres grupos: sin TEA, leve/moderado y grave, en función de si su puntuación CARS estaba por debajo de 30, estaba entre 30 y 37 o era superior a 37.
  • El registro microbiano cambia con el tiempo. La serie se generó calculando los cambios de registro de pliegues entre puntos de tiempo para cada microbio. Los microbios específicos de ASD resaltados en rojo se determinaron en el estudio transversal. 
  • Los cambios en el pliegue del registro microbiano se vuelven a colorear con los géneros resaltados en las comparaciones de citoquinas en los gráficos de Prevotella, Bacteriodes, Bifidobacterium y Desulfovibrio.

Estrategias para mejorar la microbiota intestinal

Existen varias estrategias que se pueden emplear para mejorar la salud de la microbiota intestinal. A continuación, se presenta un resumen de algunas:

  • Dieta equilibrada y rica en fibra: Consumir una dieta equilibrada que incluya una variedad de alimentos frescos y nutritivos es fundamental para promover la salud de la microbiota. La fibra dietética es especialmente importante, ya que sirve como alimento para las bacterias beneficiosas en el intestino. Aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres y granos integrales puede ayudar a mejorar la diversidad y abundancia de la microbiota.
  • Consumo de alimentos fermentados: Los alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir, el chucrut y el miso, contienen bacterias beneficiosas que pueden colonizar el intestino y promover un equilibrio saludable en la microbiota. Estos alimentos pueden ser una adición beneficiosa a la dieta para mejorar la diversidad microbiana.
  • Probióticos: Los probióticos son suplementos que contienen microorganismos vivos que pueden tener efectos beneficiosos en la microbiota intestinal. Algunas cepas de bacterias probióticas han demostrado tener efectos positivos en la salud intestinal y pueden ayudar a mejorar el equilibrio microbiano. Sin embargo, es importante elegir probióticos de calidad y consultar con un profesional de la salud para determinar la cepa adecuada y la dosis recomendada.
  • Reducción del estrés: El estrés crónico puede afectar negativamente la salud de la microbiota. La práctica de técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga o la actividad física regular, puede ayudar a reducir el impacto negativo del estrés en el intestino y promover un entorno favorable para la microbiota.
  • Evitar el uso excesivo de antibióticos: Si bien los antibióticos son necesarios en el tratamiento de infecciones bacterianas, su uso excesivo puede alterar la microbiota intestinal, eliminando tanto las bacterias dañinas como las beneficiosas. Es importante utilizar los antibióticos de manera prudente y solo cuando sean necesarios para preservar la salud de la microbiota.
  • Dormir adecuadamente: El sueño adecuado y de calidad también puede tener un impacto en la salud de la microbiota. Intentar mantener una rutina de sueño regular y asegurarse de tener un descanso adecuado puede favorecer un equilibrio saludable en la microbiota.

En resumen, la microbiota en cada persona con TEA hay altas probabilidades de que esté alterada y que afecte tanto al neurodesarrollo como al comportamiento y los síntomas de autismo, además de manifestar problemas gastrointestinales. Están empezando a surgir tratamientos para modular el microbioma y eso repercute en el cerebro y por tanto pueden presentarse mejorías en muchos aspectos. Es recomendable que se consulte con un médico especialista en esta materia y que se haga un tratamiento personalizado, ya que lo que le puede funcionar a una persona, a otra posiblemente no. Puedes ver los videos de ArisTEA para tener más información sobre este tema.

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Referencias:

Borre YE, O’Keeffe GW, Clarke G, Stanton C, Dinan TG, Cryan JF. Microbiota and neurodevelopmental windows: implications for brain disorders. Trends Mol Med. 2014 Sep;20(9):509-18. doi: 10.1016/j.molmed.2014.05.002. Epub 2014 Jun 20. PMID: 24956966.

Wang M, Wan J, Rong H, He F, Wang H, Zhou J, Cai C, Wang Y, Xu R, Yin Z, Zhou W. Alteraciones en el metabolismo del glutamato intestinal asociadas con cambios en la composición de la microbiota intestinal en niños con trastorno del espectro autista . mSistemas 4:e00321-18, 2019 . doi: 10.1128/mSystems.00321-18 .

Morton, JT, Jin, DM., Mills, RH y col. El análisis multinivel del eje intestino-cerebro muestra perfiles moleculares y microbianos asociados con el trastorno del espectro autista. Nat Neurosci (2023). https://doi.org/10.1038/s41593-023-01361-0

Wang J, Ma B, Wang J, Zhang Z, Chen O. Global prevalence of autism spectrum disorder and its gastrointestinal symptoms: A systematic review and meta-analysis. Front Psychiatry. 2022 Aug 23;13:963102. doi: 10.3389/fpsyt.2022.963102. PMID: 36081466; PMCID: PMC9445193.

Kang, DW., Adams, JB, Coleman, D. et al. Beneficio a largo plazo de la terapia de transferencia de microbiota sobre los síntomas del autismo y la microbiota intestinal. Informe científico 9 , 5821 (2019). https://doi.org/10.1038/s41598-019-42183-0

4 Comentarios

  1. excelente artículo tengo una hija y un nieto con autismo que presentan muchos problemas gastrointestinales.
    Me interesa poder mantenerme informada de todos estos avances para poder ayudarlos.

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  2. Hola 👋🏻 tengo un hijo de 8 años con TEA aquie tendría que acudir. Un buen informe de dieta

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