Evaluar la inteligencia en el TEA

En el artículo anterior empezamos a hablar sobre la inteligencia en el autismo, intentamos aclarar algunos mitos o prejuicios que pueden existir sobre este tema y empezamos a ver algunos datos que han ido cambiando con el paso del tiempo sobre los niveles de inteligencia en las personas con TEA, pues la prevalencia de personas autistas con discapacidad intelectual parece haber disminuido del 70 al 50 % y hasta 30% durante los últimos 50 años.

Vamos a entrar en una materia un poco más técnica para saber un poco más sobre cómo se mide la inteligencia en el autismo y también cómo aprovechar esta información a la hora de realizar las oportunas adaptaciones que necesita una persona para comprender, aprender y poder mejorar la experiencia en el entorno en el que está, que es de lo que se trata realmente, aumentando su autonomía, participación y autoestima.

¿Cómo se mide la inteligencia en una persona autista?

Normalmente, como padres o tutores de una persona con TEA, vamos a empezar a oír a hablar de pruebas de inteligencia cuando generalmente se aplican en el ámbito educativo, en las fases de infancia o adolescencia, y en función de la edad, vinculadas a evaluar las necesidades educativas de la persona con autismo y conocer los ajustes razonables que necesitan.

Por este motivos, nos vamos a referir principalmente a esta etapa vital concreta de manera mayoritaria, si bien es verdad que algunas pruebas también están diseñadas para adultos, pero actualmente lo más habitual es que se pasen en estas etapas. Recomendamos dar un repaso a documentos que contienen resultados de este tipo de pruebas, como son las evaluaciones psicopedagógicas y otras pruebas que se hayan usado para evaluar las habilidades de aprendizaje en el ámbito educativo.

La evaluación de la inteligencia en niños y adolescentes con autismo es un proceso que requiere un enfoque especializado y adaptado a las particularidades de cada persona, pues pueden presentar diversidad de condiciones y características que afectan su funcionamiento cognitivo, por lo que la evaluación debe ser sensible, flexible y centrada en sus necesidades específicas.

Algunos aspectos a tener en cuenta:

  • La evaluación es multidimensional: la medición de la inteligencia en personas con autismo debe ser integral y considerar diversas habilidades cognitivas, incluyendo habilidades verbales y no verbales. Esto significa que se deben utilizar pruebas que evalúen diferentes aspectos de la inteligencia, como la comprensión verbal, las habilidades lógico-matemáticas, las habilidades visoespaciales y la memoria.
  • Pruebas adaptadas: es esencial utilizar pruebas adaptadas y adecuadas para la población con autismo. Algunas personas con autismo pueden tener dificultades para comprender instrucciones verbales complejas o pueden tener problemas con la comunicación verbal. Por lo tanto, se pueden utilizar pruebas visuales, pruebas de ejecución y otros enfoques no verbales para evaluar sus habilidades intelectuales. Esto incluso con personas consideradas como «verbales».
  • Flexibilidad y paciencia: durante la evaluación, es importante ser flexible y paciente. Las personas con autismo pueden necesitar más tiempo para procesar la información y responder a las preguntas. Los evaluadores deben brindar apoyo y adaptar el ritmo de la evaluación según las necesidades de cada persona.
  • Comunicación alternativa: algunas personas con autismo pueden tener dificultades para comunicarse verbalmente. Es importante utilizar estrategias de comunicación alternativa, como el uso de sistemas de comunicación aumentativos y alternativos (SAAC),
  • Observación directa: además de las pruebas estandarizadas, la observación directa del comportamiento y las interacciones sociales puede proporcionar información valiosa sobre las habilidades intelectuales y adaptativas de la persona con autismo. La observación en contextos naturales, como el aula o el hogar, puede ofrecer una visión más completa de su funcionamiento cognitivo.
  • Considerar los factores sensoriales de cada persona autista: pueden ser hipersensibles o hiposensibles a estímulos sensoriales, lo que puede afectar su rendimiento durante la evaluación. Los evaluadores deben ser conscientes de estos factores y crear un entorno de evaluación que sea cómodo y adecuado.
  • Además de los puntajes cuantitativos obtenidos a través de las pruebas, la evaluación cualitativa también es importante. Los evaluadores deben considerar las fortalezas y desafíos individuales de la persona con autismo, así como sus intereses y motivaciones, para obtener una comprensión más completa de su perfil intelectual.
  • Colaboración con familia y profesionales educativos que trabajan con la persona con autismo, pues es esencial para obtener una visión integral de su desarrollo intelectual. Los informes y observaciones de profesionales del ámbito educativo, terapeutas y otros profesionales pueden complementar la evaluación.
La evaluación de la inteligencia en niños y adolescentes con autismo es un proceso que requiere un enfoque especializado y adaptado a las particularidades de cada persona, pues pueden presentar diversidad de condiciones y características que afectan su funcionamiento cognitivo, por lo que la evaluación debe ser sensible, flexible y centrada en sus necesidades específicas.

Pruebas que se usan para medir la inteligencia

Después de entender un poco más acerca de la inteligencia y cómo medirla, aquí se presentan algunas pruebas comúnmente utilizadas para medir la inteligencia en personas con autismo:

  1. Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC-V): Es una prueba ampliamente utilizada para evaluar la inteligencia en niños y adolescentes. Incluye diversas subpruebas que evalúan habilidades verbales y no verbales, como comprensión verbal, razonamiento perceptual, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento.
  2. Escala de Inteligencia de Wechsler para Adultos (WAIS-IV): Similar al WISC-V, pero diseñada para evaluar la inteligencia en adultos. También incluye subpruebas que abarcan habilidades verbales y no verbales.
  3. Escala de Inteligencia de Stanford-Binet (SB-5): Es una prueba de inteligencia que evalúa habilidades verbales y no verbales en personas de todas las edades, desde niños pequeños hasta adultos.
  4. Escala de Inteligencia de Leiter-Revisada (Leiter-R): Esta prueba está diseñada para evaluar la inteligencia no verbal en niños y adultos. Es útil para personas con dificultades en la comunicación verbal y se centra en habilidades visoespaciales y de razonamiento abstracto.
  5. Test No Verbal de Inteligencia (TONI-4): Es una prueba no verbal diseñada para evaluar la inteligencia en personas con limitaciones en el lenguaje o que provienen de diferentes culturas.
  6. Batería de Evaluación Neuropsicológica Infantil (NEPSY-II): Aunque no es una prueba específica de inteligencia, la NEPSY-II evalúa diferentes habilidades cognitivas y neuropsicológicas, como la memoria, la atención y el procesamiento visual y auditivo, que pueden ser relevantes para la evaluación de la inteligencia en personas con autismo.
  7. Batería Psicométrica de Evaluación Neuropsicológica (BANFE-3): Esta prueba evalúa diversas habilidades neuropsicológicas y puede proporcionar información relevante sobre el funcionamiento cognitivo en personas con autismo.
  8. Cuestionario de Inteligencia No Verbal (Nonverbal IQ Test): Algunas pruebas no verbales más breves y simplificadas también se utilizan para medir la inteligencia en personas con autismo, especialmente aquellas que pueden tener dificultades en la comunicación verbal.

Es importante enfatizar que la selección de pruebas debe basarse en las necesidades y características individuales de la persona con autismo. Además, es fundamental que la evaluación sea realizada por profesionales capacitados y experimentados en la evaluación de personas con necesidades educativas especiales y trastornos del espectro autista.

La adaptación de las pruebas y el enfoque de la evaluación son esenciales para obtener una comprensión precisa y adecuada del perfil intelectual de la persona evaluada. En este sentido, es muy importante que los profesionales que evalúan también analicen la conducta de la persona cuando esta las realiza, pues determinadas conductas como la inseguridad al responder las preguntas o test, pueden hacer parecer que la persona con TEA no realiza ciertos procesos cognitivos. Lo ideal sería que conocieran de manera habitual a la persona, para que no se produzca este sesgo de información.

También recomendamos que cuando veais estas pruebas nombradas en un informe, preguntéis cómo funcionan, en qué indicadores se reflejan y cómo se descomponen, ya que muchas veces se da una información resumida sobre una puntuación concreta, pero no se explica bien. No todo se reduce a un número para decir si una persona con TEA es muy inteligente o poco inteligente. Tendemos a simplificar una puntuación con un número, pero eso no refleja la complejidad de las diferentes áreas de inteligencia de la persona.

Entendiendo un poco más la Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños (WISC-V)

Y ahora vamos a explicar un poco acerca de una herramienta que aparece habitualmente en las evaluaciones. La Escala de Inteligencia de Wechsler para Niños, conocida como WISC-V, es una prueba ampliamente utilizada para evaluar la inteligencia en niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 6 y 16 años y 11 meses y se usa frecuentemente en personas con TEA. Nos parece relevante que se comprenda cómo funciona esta prueba, ya que puede dar mucha información que puede ser de utilidad.

Esta escala fue desarrollada por el psicólogo David Wechsler y es una herramienta importante para obtener una medida integral de las habilidades cognitivas de los niños. También hay una versión para adultos. El WISC-V consta de varias subpruebas diseñadas para evaluar diferentes aspectos de la inteligencia, tanto habilidades verbales como no verbales. A continuación, se explica cómo funciona la WISC-V y qué mide cada uno de los índices.

Las diez pruebas principales se usan en distintas combinaciones para obtener el CI total, las puntuaciones de los índices primarios y tres de las cinco puntuaciones de los índices secundarios. WISC-V ofrece cinco escalas primarias:

  • Escala de Comprensión verbal, del que sale el Índice de Comprensión Verbal (ICV): Este índice evalúa las habilidades verbales y la comprensión verbal de la persona. Incluye subpruebas que miden la comprensión verbal, el razonamiento verbal, la fluidez verbal y la memoria de trabajo verbal. Estas subpruebas se centran en la comprensión de palabras, conceptos, relaciones y la capacidad para expresarse verbalmente.
  • Escala Visoespacial, de la que sale el Índice Visoespacial (IVE): Mide la habilidad para entender relaciones visoespaciales e identificar detalles visuales, a partir de la aplicación de las subpruebas de “Construcción con Cubos” y “Rompecabezas Visuales”.
  • Escala de Razonamiento Fluido, de la que sale el Índice de Razonamiento Fluido (IRF): Evalúa la habilidad para detectar relaciones conceptuales subyacentes entre objetos visuales y usar el razonamiento para identificar reglas y aplicarlas. En este índice se incluyen las subpruebas de “Matrices de Razonamiento” y “Balanzas”.
  • Escala de Memoria de trabajo, de la que sale el Índice de Memoria de Trabajo (IMT): Mide la habilidad para registrar, mantener y manipular información visual y auditiva en la conciencia, a partir de la administración de las subpruebas de “Retención de Dígitos” y “Retención de Imágenes”.
  • Escala de Velocidad de Procesamiento, de la que sale el Índice de Velocidad de Procesamiento de la información (IVP): mide la capacidad para focalizar la atención, explorar, ordenar y/o discriminar información visual con rapidez y eficacia.

Esta herramienta consta además de cinco escalas secundarias que permiten ajustar el diagnóstico a situaciones clínicas específicas: Razonamiento cuantitativo, Memoria de
trabajo auditiva, No verbal, Capacidad general y Competencia cognitiva. Los índices secundarios son puntuaciones compuestas que se obtienen a partir de combinaciones de pruebas principales o de puntuaciones principales y opcionales, y que proporcionan información adicional sobre las capacidades cognitivas de la persona y su rendimiento en la escala.

  • Índice de Razonamiento Cuantitativo (IRC): Un indicador de la capacidad de razonamiento cuantitativo que ayuda a predecir con mayor precisión los logros en lectura y matemáticas, la creatividad, el futuro éxito académico y el éxito en programas de enriquecimiento para alumnos con altas capacidades.
  • Índice de Memoria de Trabajo Auditiva (IMTA): Una estimación de las habilidades de memoria de trabajo auditiva y la capacidad para inhibir la interferencia proactiva. Es una medida más pura de memoria de trabajo auditiva, complementaria al Índice de memoria de trabajo.
  • Índice no verbal (INV): Una medida global de la aptitud intelectual que no requiere respuestas expresivas en las pruebas que no tienen contenido verbal. Puede ser muy útil cuando se presenten dificultades de la comunicación o del lenguaje, tales como discapacidad auditiva, trastornos del lenguaje, trastornos del espectro autista o personas que no dominan la lengua en la que están siendo evaluados.
  • Índice de Capacidad General (ICG): Una estimación de la aptitud intelectual general menos dependiente de la memoria de trabajo y de la velocidad de procesamiento que la puntuación de CI total.
  • Índice de Competencia Cognitiva (ICC): Un indicador de la eficiencia con la que se procesa la información cognitiva durante el aprendizaje, la resolución de problemas y el razonamiento de nivel superior. Se basa en las pruebas de memoria de trabajo y velocidad de procesamiento.
Estructura de WISC-V. Fuente: https://www.pearsonclinical.es/

Nos han dado un informe de WISC-V de nuestro hijo/a con TEA… ¿cómo lo interpretamos?

El WISC-V proporciona un puntaje compuesto de CI (CIT), que representa una medida general de la inteligencia de la persona, basado en los puntajes obtenidos en las diferentes subpruebas. Además de los puntajes, el evaluador puede analizar las fortalezas y debilidades en las distintas áreas evaluadas, lo que ayuda a diseñar intervenciones educativas y terapéuticas adaptadas a sus necesidades específicas.

Y cuando nos den el informe del WISC, si nos dan un número global, ese es el indicador general o Escala Total (CIT), es el resultado de la escala total. Pero lo importante no es quedarnos con ese número, pues no nos da información de las áreas que son puntos fuertes y de las que son puntos débiles de la persona. Un profesional que esté cualificado usará esta información para potenciar los puntos fuertes de la persona y mejorar los puntos débiles. Vamos a poner un ejemplo para que esto quede más claro.

Ejemplo de valoración de escalas de WISC-V. Elaboración propia.

En la tabla anterior se ven los índices principales y por ejemplo se aprecia que el CIT está en 81, que se considera un nivel de inteligencia medio-bajo según la clasificación cualitativa de la herramienta. Pero si nos fijamos en el Índice Visoespacial (IVE), el nivel llega a medio-alto. Eso significa que esta persona tiene en ese índice una fortaleza, y que si se trata de un alumno/a al que enseñar, necesitará mucho material visual, diagramas, esquemas, demostraciones, material manipulativo, interactivo, dibujar los conceptos, traducirlos a imágenes y en el espacio, pues recordará mucho más lo que ve que lo que oye. 

Estratégicamente, en el aprendizaje de las personas es más productivo enseñarles en sus áreas de fortaleza y terapéuticamente ir mejorando aquellas áreas que son más débiles. En el ejemplo anterior, sería recomendable un programa con un entrenamiento específico en estas áreas, que mejore la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento y la comprensión verbal, a través de ejercicios lúdicos acorde a sus gustos e intereses. Esto es posible porque como hemos dicho antes, el cerebro es plástico y los niveles de inteligencia cerebral pueden cambiarse al estimular el cerebro, especialmente en las etapas de la vida tempranas, adolescencia y preadultez.

Algunos datos sobre el autismo e inteligencia

Como hemos visto en el artículo, no podemos generalizar en un tópico como es la inteligencia en el autismo. Si bien en el artículo anterior a este queríamos desmitificar información que circula en torno a este tema, queremos aportar algunos datos:

  1. Heterogeneidad en la inteligencia: El autismo es un trastorno del espectro autista (TEA) que se caracteriza por una amplia variabilidad en las habilidades intelectuales. Algunas personas autistas tienen una inteligencia en el rango promedio o superior, mientras que otras pueden presentar discapacidades intelectuales.
  2. Inteligencia promedio: Según estudios, aproximadamente el 30% de las personas con autismo tienen una inteligencia en el rango promedio, es decir, un cociente intelectual (CI) dentro del promedio de la población general, que se encuentra entre 85 y 115.
  3. Inteligencia superior: Un porcentaje significativo de personas autistas presenta habilidades intelectuales superiores a la media. Se estima que alrededor del 10-15% de las personas con autismo tienen un CI en el rango superior, con puntuaciones por encima de 115.
  4. Discapacidad intelectual: Se estima que aproximadamente el 30% de las personas con autismo tienen discapacidades intelectuales, es decir, un CI por debajo del promedio de la población general. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la discapacidad intelectual puede variar en grado y no afecta a todas las personas autistas de la misma manera.
  5. Inteligencia no verbal: En algunas personas autistas, las habilidades intelectuales no verbales pueden ser significativamente superiores a las habilidades verbales. Esto puede manifestarse en capacidades visoespaciales, lógicas o creativas excepcionales.
  6. Inteligencia fluida y cristalizada: Se ha observado que en el autismo puede haber una asimetría en las habilidades intelectuales. Algunas personas autistas pueden tener una inteligencia fluida excepcional, que se refiere a la capacidad para resolver problemas abstractos y novedosos, mientras que otras pueden destacar en inteligencia cristalizada, que se refiere a la acumulación de conocimientos y habilidades prácticas.
  7. Influencia de la edad: La inteligencia en personas autistas puede cambiar con la edad. Algunos estudios sugieren que algunos niños autistas pueden mostrar un aumento en su CI a medida que crecen, debido a las intervenciones y al desarrollo del lenguaje y habilidades sociales.
La prevalencia de la inteligencia en el autismo es muy diversa, con personas autistas que pueden tener inteligencia en el rango promedio, superior o presentar discapacidades intelectuales.  La comprensión de la diversidad de inteligencia en el autismo es crucial para garantizar el apoyo adecuado y personalizado para el desarrollo y bienestar de cada persona.

¿Has aprendido un poco más sobre cómo se evalúa la inteligencia en personas autistas? Te pedimos que después de leer el artículo pienses en lo heterogénea que es la inteligencia en personas con TEA y que comprendas que es variable, compleja y que siempre se puede también mejorar con tratamientos especializados. Puedes dejarnos tus comentarios más abajo o escribirnos a info@fundacionconectea.es

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Referencias

  • Autism Spectrum Disorder and IQ – A Complex Interplay. Nicole Wolff1, Sanna Stroth , Inge Kamp-Becker, Stefan Roepke3 and Veit Roessner. Frontiers.
  • Baio J, Wiggins L, Christensen DL, Maenner MJ, Daniels J, Warren Z, et al. Prevalence of autism spectrum disorder among children aged 8 years – autism and developmental disabilities monitoring network, 11 sites, United States, 2014. MMWR Surveill Summ. (2018) 67:1. doi: 10.15585/mmwr.ss6706a1
  • https://www.pearsonclinical.es/
  • https://www.cop.es/

3 Comentarios

  1. Excelente presentación de la información, de manera sencilla y clara. Gracias.

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