
Carnaval y Autismo: la importancia de un entorno predecible y accesible
El Carnaval es una celebración asociada a la alegría, el color y la participación social. Sin embargo, para muchas personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), puede convertirse en una experiencia difícil cuando el entorno habitual cambia de forma brusca y poco predecible. Por ello, Mª Isabel Campillo, Maestra AL y PT de Fundación ConecTEA nos lleva a reflexionar sobre la importancia de crear entornos comprensibles, estables y accesibles, especialmente en situaciones festivas que alteran rutinas, espacios y dinámicas sociales.
La estabilidad del entorno como factor de bienestar
Las personas con TEA necesitan entornos estructurados y predecibles para comprender lo que ocurre a su alrededor y sentirse seguras. Los cambios inesperados en las rutinas o en el ambiente pueden generar ansiedad, malestar emocional y dificultades en la participación social (Confederación Autismo España, 2021).
Desde este enfoque, se entiende que la dificultad no está en la persona, sino en un entorno que no siempre resulta accesible.
La impredecibilidad de los disfraces y la dificultad para hacer inferencias
Durante el Carnaval, uno de los elementos que puede resultar especialmente complejo para algunas personas con autismo es el uso de disfraces. Los disfraces modifican la apariencia habitual de las personas y dificultan la identificación de quién está detrás de ellos, aumentando la impredecibilidad del entorno.
Algunas personas con autismo presentan dificultades en la comprensión social y en la realización de inferencias, es decir, en deducir quién es una persona cuando su aspecto cambia o en interpretar claves sociales implícitas. Tal y como señalan Martos y Ayuda (2021), los cambios en la apariencia de las personas pueden generar confusión y ansiedad, especialmente cuando no se comprenden de forma inmediata.
Cuando no se reconoce a la persona que hay detrás del disfraz, puede aparecer inseguridad, malestar o sensación de pérdida de control sobre el entorno, lo que en algunos casos puede desencadenar respuestas de desregulación emocional. Esta situación puede intensificarse si los disfraces incluyen máscaras, maquillaje excesivo o elementos que ocultan el rostro y las expresiones faciales.
Por este motivo, resulta especialmente importante anticipar el uso de disfraces, explicar quién se va a disfrazar y de qué, mostrar previamente imágenes reales de las personas con y sin disfraz y respetar si la persona necesita tiempo, distancia o apoyo adicional para adaptarse.
Cambios ambientales y regulación emocional
Durante el Carnaval se producen múltiples modificaciones en el entorno habitual: aumento del ruido, mayor estimulación visual, cambios en la organización de los espacios y ruptura de las rutinas diarias. Según Plena Inclusión España (2020), estos cambios pueden incrementar la incertidumbre y dificultar la autorregulación emocional, especialmente cuando no se anticipan adecuadamente.
Diversos autores señalan que la incertidumbre ante lo que va a ocurrir es uno de los factores que más impacta en el bienestar de las personas con autismo, por lo que reducirla mediante apoyos y ajustes ambientales resulta fundamental (Tamarit, 2020).
Entornos comprensibles y estructurados
La creación de entornos accesibles no implica eliminar la celebración, sino organizarla de forma clara y comprensible. La Confederación Autismo España subraya que mantener elementos conocidos del entorno y explicar de forma anticipada los cambios ayuda a reducir la ansiedad y favorece una participación más ajustada (Autismo España, 2022).
En esta línea, la intervención psicoeducativa actual en el ámbito del autismo continúa destacando la importancia de la estructura ambiental y la previsibilidad como apoyos clave para la adaptación a situaciones nuevas o especiales (Martos & Ayuda, 2021).
Claves para un Carnaval inclusivo
Para que el Carnaval sea una experiencia positiva y respetuosa para las personas con autismo, es importante tener en cuenta una serie de claves que permitan adaptar la celebración a diferentes necesidades y formas de participación.

Anticipar los cambios. Cuando los cambios no pueden evitarse, la anticipación se convierte en una herramienta fundamental. Explicar qué va a ocurrir, cuándo y cómo, utilizando apoyos visuales, calendarios, imágenes o explicaciones sencillas, ayuda a reducir la incertidumbre y favorece una mayor sensación de seguridad (Plena Inclusión, 2020).
Mantener elementos conocidos del entorno. Siempre que sea posible, es recomendable conservar aspectos habituales de la rutina y del espacio. Mantener horarios, referentes adultos o lugares conocidos ayuda a que la persona se sienta más segura en un contexto que ya de por sí resulta diferente.
Cuidar el impacto sensorial. El Carnaval suele implicar un aumento del ruido, los estímulos visuales y el movimiento. Ajustar el volumen de la música, evitar estímulos excesivos y ofrecer espacios tranquilos donde poder retirarse si es necesario contribuye al bienestar emocional y a la autorregulación.
Ofrecer diferentes formas de participación. Un Carnaval inclusivo no implica que todas las personas participen del mismo modo. Algunas disfrutarán disfrazándose y participando activamente, mientras que otras preferirán observar, participar solo en una parte de la actividad o hacerlo sin disfraz. Todas las opciones son válidas.
Respetar las decisiones individuales. Respetar la decisión de no disfrazarse, de no participar en determinadas actividades o de necesitar pausas es una forma fundamental de inclusión. La participación debe ser siempre una elección, no una imposición.
Conclusión
El Carnaval puede ser una experiencia positiva para las personas con autismo si se tiene en cuenta que la estabilidad del entorno, la anticipación de los cambios y la accesibilidad cognitiva son factores clave para su bienestar.
Adaptar la celebración no significa limitarla, sino hacerla más inclusiva, permitiendo que cada persona pueda vivirla de acuerdo con sus necesidades, preferencias y ritmos.

“Lo importante no es la fiesta, sino la persona”
No todas las personas viven las celebraciones de la misma manera. Para algunas, el Carnaval será un momento de disfrute; para otras, una situación que prefieran evitar. Ambas opciones son igual de válidas.
La inclusión no consiste en que todas las personas participen, sino en que todas se sientan respetadas, seguras y comprendidas. Cuando adaptamos el entorno y escuchamos las necesidades individuales, estamos construyendo espacios más humanos y accesibles para todos.
Estamos #Juntoseneleautismo
Referencias
Confederación Autismo España (2021). Accesibilidad cognitiva y autismo: entornos comprensibles para todas las personas.
Confederación Autismo España (2022). Guía de apoyos para personas con TEA en contextos educativos y sociales.
Plena Inclusión España (2020). Accesibilidad cognitiva: claves para crear entornos comprensibles.
Tamarit, J. (2020). Calidad de vida y apoyos centrados en la persona con TEA. Plena Inclusión.
Martos, J., & Ayuda, R. (2021). La intervención psicoeducativa en el autismo hoy. Alianza Editorial.