
Más allá de la conducta: Entendiendo el procesamiento sensorial en el autismo
En la vida cotidiana de muchas personas autistas aparecen conductas que generan dudas, preocupación o intranquilidad: rechazo a determinados alimentos, dificultad para mantener la atención, necesidad constante de moverse, evitación de ciertos espacios o reacciones intensas ante estímulos aparentemente “normales”. Con frecuencia, estas situaciones se interpretan únicamente desde una perspectiva conductual, sin tener en cuenta un factor clave: el procesamiento sensorial.
En este contexto, desarrollamos la formación “Análisis de conducta de base sensorial en TEA: ejemplos prácticos”, elaborada por Sofía Paredes, terapeuta ocupacional de Fundación ConecTEA, e impartida por la Fundación a través del Campus Ángel Rivière de Autismo España.
Esta propuesta formativa refleja el compromiso de ConecTEA con la divulgación de contenidos útiles, basados en la práctica profesional y orientados a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo.
El papel de la Terapia Ocupacional
La Terapia Ocupacional facilita la participación activa de las personas en sus actividades de la vida diaria: autocuidado, entorno educativo o laboral, ocio y vida comunitaria. Para ello, trabaja tanto sobre la persona como sobre el entorno, adaptando tareas, tiempos, espacios y demandas.
En el ámbito del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), la Terapia Ocupacional aporta una mirada especialmente valiosa cuando existen dificultades relacionadas con la regulación sensorial, la atención, la conducta o la autonomía. No se trata de “corregir” conductas, sino de entender qué necesita la persona para poder participar de forma más cómoda y funcional.
Este enfoque está alineado con la concepción de salud y funcionamiento defendida por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT).

Integración Sensorial: una base clave para la conducta
La Integración Sensorial es el proceso neurológico mediante el cual el cerebro recibe, organiza e interpreta la información sensorial para dar una respuesta adecuada al entorno. Cuando este proceso no funciona de manera eficiente, la persona puede experimentar el mundo como impredecible, abrumador o, por el contrario, poco estimulante.
Es importante diferenciar entre estimulación sensorial e integración sensorial. No toda actividad “sensorial” genera un efecto regulador o un aprendizaje duradero. El análisis de conducta de base sensorial se centra en observar qué estímulos influyen, cómo lo hacen y qué función cumple la conducta en cada situación concreta.
Más allá de los cinco sentidos: sistemas que influyen en la conducta
Además de la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, existen otros sistemas sensoriales fundamentales para comprender muchas conductas en el TEA:
Sistema vestibular: relacionado con el movimiento, el equilibrio y la orientación espacial.
Sistema propioceptivo: informa sobre la posición del cuerpo y el esfuerzo muscular; suele estar implicado en la búsqueda de presión o “trabajo pesado”.
Nocicepción y termocepción: percepción del dolor y la temperatura.
Las diferencias en el procesamiento de estos sistemas influyen directamente en el nivel de activación, la autorregulación, la atención y la tolerancia a determinados entornos.
Umbrales sensoriales y nivel de activación
Un concepto central del curso es el de umbral sensorial. Cuando una persona está por encima de su umbral, puede aparecer sobrecarga, con respuestas de evitación, ansiedad o conductas de escape. Cuando está por debajo, puede manifestarse baja activación, dificultad para iniciar tareas o una intensa búsqueda de sensaciones.
El objetivo es ayudar a la persona a situarse en una zona óptima de activación, que permita el aprendizaje, la participación y el bienestar. Desde esta perspectiva, una pregunta resulta clave:
¿Esta conducta intenta aumentar o disminuir el nivel de activación?
¿Qué entendemos por conducta de base sensorial?
Hablar de conducta de base sensorial implica analizar el comportamiento teniendo en cuenta la interacción entre la persona y su entorno. El curso propone observar de forma sistemática:
Antecedentes: qué estímulos están presentes antes de que aparezca la conducta.
Consecuencias: qué ocurre después y qué obtiene la persona (alivio, escape, regulación).
Tipo de estímulo sensorial implicado.
Contexto y grado de generalización.
Respuesta del entorno adulto, coherencia y ajustes realizados.
En muchas ocasiones, pequeñas modificaciones del entorno o de la forma de presentar una actividad reducen significativamente la necesidad de que aparezca la conducta.
Estrategias prácticas: regular, no imponer
La formación aborda estrategias de inhibición (para disminuir activación) y de activación (para aumentarla), siempre desde un enfoque individualizado:
Para bajar activación: presión profunda, actividades propioceptivas, reducción de estímulos, espacios de calma.
Para subir activación: movimiento planificado, pausas activas, cambios posturales, tareas dinámicas.
No existen recetas universales: una misma estrategia puede ser reguladora para una persona y desreguladora para otra. De ahí la importancia de la observación, el registro y el ajuste continuo.
Ejemplos prácticos para el día a día
Uno de los grandes valores del curso es su enfoque aplicado, a través de situaciones habituales como:
Dificultades en la alimentación, relacionadas con la sensibilidad oral, las texturas, los olores o el entorno del comedor.
Problemas de atención y escritura en el aula, vinculados al nivel de activación o a la necesidad de movimiento.
Búsqueda intensa de sensaciones y conductas repetitivas como forma de autorregulación.
Sensibilidad táctil y dificultad ante cambios, donde la anticipación y la adaptación del entorno resultan claves.
Estos ejemplos permiten trasladar la teoría a la práctica diaria de familias y profesionales.

Divulgación, formación y compromiso
Iniciativas como este curso son una muestra del compromiso de Fundación ConecTEA con una divulgación accesible y útil, sin perder el rigor, que ayude a comprender mejor el autismo y a generar apoyos ajustados y respetuosos. Entender la conducta desde una base sensorial no solo mejora la intervención, sino que transforma la mirada hacia la persona.
Más información sobre el curso en la web de Fundación ConecTEA y el Campus Ángel Rivière de Autismo España.
Estamos #Juntosenelautismo